Erling Haaland, Alexander Sørloth y Kristian Thorstvedt debutaron en un Mundial siguiendo los pasos de sus padres, que jugaron para Noruega en Estados Unidos 1994.
Los tres fueron protagonistas en la goleada 4-1 sobre Irak, que marcó el retorno noruego a la máxima cita después de 28 años.
La selección escandinava revive una tradición familiar única mientras busca emular su mejor actuación histórica, alcanzada en Francia 1998.
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