Argentina todavía no escapa de la turbulencia financiera aún después del nombramiento de Luis Caputo como presidente del Banco Central. Después de dos años de notorio atraso cambiario, el valor del dólar aceleró su avance en el último semestre.

En realidad, fue el peso el que se devaluó, al punto de ubicar al tipo de cambio multilateral -aquel que mide la relación con las divisas de los principales socios comerciales- en su nivel más alto desde enero de 2014. Un tipo de cambio más alto significa más ventajoso para exportar productos locales.

El ascenso del dólar se produjo en dos etapas bien definidas.

La primera, desde mediados de diciembre de 2017 hasta fines de febrero de 2018, en la que trepó un 16,6% (de $17,56 el 11 de diciembre a $ 20,48 el 26 de febrero). La segunda, desde el 25 de abril hasta este viernes, con un salto de 40,4 por ciento (de 20,55 a 28,85 pesos). En el medio hubo 60 días de “pax” cambiaria en que el BCRA sacrificó unos USD 12.000 millones para tener bajo control al precio de la divisa, iniciativa que potenció el alza posterior, sin que encontrara una pausa con el anuncio de la vuelta al  auxilio crediticio del FMI y la remoción de Federico Sturzenegger como presidente del BCRA.

En un mercado todavía inestable, el dólar está empezando a costar “caro”, al superar valores de equilibrio en la comparación con el resto de los precios de la economía.

En los últimos 12 meses el dólar acumuló una suba de 78,1% y casi triplicó la tasa de inflación. A pocos días de promediar el 2018 ya sumó un alza de 52,2 por ciento. A este ritmo, el dólar superará este año el incremento de 54% que registró de punta a punta en 2015.

El economista Jorge Vasconcelos, del IERAL de la Fundación Mediterránea, comentó que “esta sensación de desconfianza y de hasta dónde va a llegar a subir es razonable”. Un dólar “alto” ayuda para “resolver uno de los desequilibrios, que es el exceso de importaciones sobre exportaciones. No es que ahora vamos a tener superávit, pero el déficit se va a reducir”, agregó.

Si se observa el Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral (ITCRM) que elabora el Banco Central, se llega a esa conclusión. Con una base 100 (con la salida del cepo de diciembre de 2015), hoy se ubica en 113 puntos, es decir, que el peso se devaluó 13% en comparación al momento en el que se eliminó el control de cambios. Esta relaciónabarata los productos argentinos respecto de los de sus socios comerciales.

Según la definición de la autoridad monetaria, este índice mide el precio relativo de los bienes y servicios de la economía argentina con respecto al de los de los principales 12 socios comerciales del país, en función del flujo de comercio de manufacturas.

En las ponderaciones actuales, el real brasileño representa el 31% del indicador, el dólar de EEUU, el 14%; el yuan chino, 16%, y el euro, el 18 por ciento.

De esta forma, el tipo de cambio registra el nivel más competitivo de la presidencia de Macri y está apenas debajo del de 2014.

En enero de 2014, luego del ascenso de 20% en el precio del dólar ese mes, el ITCRM alcanzó los 120 puntos el 24 de enero. El máximo histórico para este indicador se alcanzó en junio de 2002 (200 puntos), cuando el dólar alcanzó los 4 pesos, en medio de la crisis económica y el default de deuda.

“Con respecto al dólar, la flotación debe ser preservada para no acumular desequilibrios en la Cuenta Corriente“, indicó un análisis de Invecq Consultora Económica. Este desequilibrio -que contempla los flujos comerciales de bienes, servicios, ingresos y pagos de un país con el exterior- fue calculado en alrededor del 5% del PBI en 2017, unos USD 30.000 millones.

En ese sentido, y con datos a abril de 2018, el déficit por servicios turísticos trepó en doce meses a unos USD 10.908 millones, mientras que el rojo comercial acumulado en doce meses fue de USD 10.799 millones.

La posibilidad de reducir este déficit de cuenta corriente con un dólar más elevado es concreta, pero el costo inflacionario y la pérdida de actividad económica también se van a sentir con dureza hasta fin de año.

“Hoy el escenario más positivo es aquel en el cuál la nueva conducción del Banco Central, junto a los 7.500 millones de dólares que entrarán al país en cinco días por el primer desembolso del FMI, logran calmar al mercado cambiario, y estabilizar su valor en un rango de 26-28 pesos. Una vez logrado eso, lograr que le traslado a precios no sean tan elevado como en ocasiones anteriores”, puntualizaron desde Invecq.

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